Arquitectura tradicional en diálogo con la naturaleza circundante
Enclavada en un vasto paisaje con árboles centenarios, esta casa de campo belga combina la esencia histórica con una apertura contemporánea. La arquitectura cobra vida a través de la interacción de materiales auténticos. La mampostería encalada y el clásico tejado de tejas rojas se encuentran en el interior con revestimientos de madera a la vista y vigas macizas en el techo, que confieren a las estancias una profundidad protectora. La piedra natural clara de los suelos y los tonos tierra tranquilos crean una atmósfera cálida que absorbe y refleja la suave luz natural. El amplio jardín, con su estanque de agua cristalina y la hierba ondulante, forma el marco paisajístico en el que el edificio se integra de forma orgánica y natural.
- Transiciones fluidas mediante minimal windows®
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Los sistemas correderos de gran formato de Keller minimal windows® abren el edificio histórico hacia el jardín con ligereza visual. Los perfiles oscuros y rectilíneos encajan con precisión en los macizos marcos de madera de la fachada y forman un contraste controlado con la materialidad rústica de la casa. Sin umbrales, el suelo interior de piedra se prolonga en la terraza exterior, disolviendo de manera fluida los límites físicos entre el interior protegido y la naturaleza circundante. El acristalamiento del suelo al techo lleva la luz del día a lo más profundo del espacio vital, enmarca el paisaje con proporciones claras y combina una sofisticada ejecución técnica con una serena amplitud espacial.